“Capitanes de escuela”: conoce a los héroes de la democracia que van a cuidar que el peronismo no haga fraude

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Apela a voluntarios destacados que organizan sus propios equipos de fiscales en los territorios más complejos. Considera que hubo fallas en las PASO.

El Gobierno armó un equipo de 150.000 fiscales partidarios para controlar las elecciones generales, ya que considera que hubo numerosas irregularidades en las PASO. Para eso, creó una estructura de “capitanes de escuelas”, con voluntarios “destacados”, que organizan sus propios grupos de fiscales en los territorios más complejos.

“Yo soy un capitán de escuela, en Almirante Brown”, dice a Clarín el empresario Diego Videla. Y cuenta que integra un grupo de “capitanes”, en Almirante Brown, donde también está Isabel Menditeguy, ex esposa del presidente Mauricio Macri, quien presta su casa para realizar las reuniones de capacitación de fiscales.

En esa localidad bonaerense el intendente es Mariano Cascallares, del Frente de Todos, que obtuvo el 57% en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO); frente a la lista de Juntos por el Cambio, que llevaba al ex titular del PAMI, Carlos Regazzoni, y sacó sólo el 22% de los votos. En el caso de Diego Videla, se sumó a fiscalizar luego de las PASO y ya coordina su propio grupo de 35 fiscales, para las elecciones del próximo domingo, comenta el “capitán” de una escuela, que trabajó en Banco Galicia y ahora ocupa un cargo como titular de la Comisión Revisora de Cuentas de la Unión Industrial Argentina (UIA). Sus fiscales son de la ciudad de Buenos Aires, “mayoritariamente mujeres de 30 a 45 años”, a quienes capacita para que “controlen todo el proceso de votación”, además de proveerles el traslado y las viandas durante el comicio.

​Una de las mayores “capitanas” de Almirante Brown es Javiera López Echagüe, esposa del ministro de Transporte del Gobierno nacional Guillermo Dietrich, quien tiene a su cargo la fiscalización en cinco escuelas. 

Otra zona caliente de la provincia de Buenos Aires es Avellaneda, donde Juntos por el Cambio creó un centro de cómputos paralelo, para controlar que en 860 mesas los certificados de escrutinio coincidan con los datos provistos por los fiscales partidarios. Allí gobierna con mano de hierro Jorge Ferraresi, el intendente kirchnerista que va por la reelección y sacó el 58% de los votos en las PASO, frente al 28% que obtuvo el periodista Luis Otero, de Juntos por el Cambio. 

Pablo Olivera Da Silva capacita a fiscales de Juntos por el Cambio. “Acá en las PASO nos infiltraron fiscales, hubo otros que no vinieron, nos agarraron con la guardia baja. Pero ahora estamos mejor preparados para las elecciones generales”, asegura. También cuenta sobre las “numerosas irregularidades que hubo en las PASO”, como 12.884 autoridades de mesa que estaban afiliadas a partidos políticos, algo que está prohibido por la Cámara Nacional Electoral (CNE). Y otras 10.605 que fueron autoridades de mesa, pese a no estar empadronadas en esas mesas.

“Hubo irregularidades en el 20% de las 100.000 mesas habilitadas en las PASO”, dicen desde el Gobierno. Y aseguran que esta vez habrá mayores controles, ya que luego de una presentación judicial de Juntos por el Cambio, la CNE recordó a las juntas electorales provinciales la prohibición de ser autoridad de mesa para los afiliados partidarios y reclamó que se chequee que los reemplazantes de las autoridades de mesa, que se ausenten ese día, sean de la misma sección electoral, para evitar la manipulación política. 

El ministro Guillermo Dietrich es el coordinador general de fiscalización de Juntos por el Cambio. El funcionario señala a Clarín que ahora, por los reclamos que hicieron, la Justicia ajustó la normativa en la provincia de Buenos Aires, donde “en caso de no estar el presidente de mesa, la sucesión es mucho más estricta, ya que asume el suplente, un elector de esa mesa o un elector de esa escuela, en ese orden”.

Dietrich ya tiene 150.000 voluntarios para controlar los comicios del domingo, cifra que podría crecer, para que haya reemplazos en aquellas mesas donde los fiscales no se puedan quedar todo el día. “Es una ola de voluntariado que no se detiene. Es la otra cara de las multitudinarias marchas que estamos haciendo en todo el país. La gente se ofrece y está muy comprometida con fiscalizar las elecciones”, dice Dietrich. En ese esquema, los “capitanes de escuelas” tienen un rol central.

FUENTE: Clarin.com

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