Clave: La recuperación del sector energético atrae inversiones por 80.000 millones de dólares

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Al asumir en diciembre de 2015, el presidente Mauricio Macri entendió que el corazón de su programa económico estaría en la reducción de subsidios.

Buena parte del déficit fiscal, la balanza comercial y la cuenta corriente mejorarían sus números con un cambio de precios relativos.

El consiguiente aumento de tarifas provocó un impacto directo negativo en los bolsillos de la población e, inmediatamente, una merma en el consumo interno, efectos que se sienten hasta hoy. Pero también una respuesta positiva de las empresas del sector energético.

La Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional (AAICI) contabilizó en su Mapa de la Inversión que desde el primer día de Gobierno de Cambiemos hasta el 31 de mayo de este año hubo anuncios por u$s 145.226 millones en 1295 proyectos.

De estos, 376 planes por u$s 75.375 millones (el 52% del total) fueron sobre petróleo, gas, energías renovables y generación de electricidad y desembolsos para servicios públicos.

Desde la AAICI, el director general de Inversiones, Francisco Uranga, destaca que los anuncios no diferencian lo realmente concretado de lo que está en espera y lo que quedó en camino, pero que monitorearon que de los u$s 57.700 millones programados para petróleo y gas ya se invirtieron o están en pleno proceso u$s 22.000 millones y que para energías renovables se desembolsaron u$s 7229 millones.

“En 2018, si bien no hubo muchos anuncios, se concretaron las inversiones planeadas en 2016 y 2017”, dijo Uranga al programa Cosechas y Negocios de Radio Con Vos 89.9.

Un relevamiento de El Cronista entre diversas fuentes de la AAICI, la Secretaría de Energía, el Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas), el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (Enre) y otros datos muestra que en los principales segmentos de la energía se pueden registrar inversiones por más de u$s 81.000 millones entre lo concretado desde 2015 y lo que se planea hasta 2025.

Los desembolsos en Vaca Muerta, las energías renovables y los segmentos regulados ya están en plena marcha.

Hacia adelante, el desarrollo de shale oil y shale gas en la Cuenca Neuquina junto a la infraestructura necesaria para evacuar los hidrocarburos y para encontrarle nueva demanda, más las rondas 1 y 2 de exploración petrolera en el Mar Argentino (actividad off shore) y las rondas 3 y 4 del programa RenovAr traerán dólares necesarios para la economía.

Fernando Navajas, uno de los economistas jefes de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) y especialista en energía, comentó: “El Gobierno entendió al principio que los subsidios explicaban una parte muy grande del déficit fiscal. Los subsidios a la energía eran por lo menos la mitad del rojo y la suba de tarifas tuvo como objetivo corregir eso, dada la rigidez en el resto de la economía, porque no se podía reducir el gasto previsional sin una reforma”.

“La otra meta fue darles a las empresas una señal de precios para que inviertan. Las compañías no tenían viabilidad financiera, perdían plata y no llegaban a cubrir sus gastos”, recordó. “Y el incremento de las tarifas funcionó, porque hubo una buena respuesta del sector privado”, sostuvo.

Navajas añadió que la reducción del déficit fiscal con una baja de los subsidios es “más parecida a un alza de impuestos que a una baja del gasto, ya que no se planeó una disminución ni en el gasto de capital ni en el gasto corriente”.

No obstante, señaló que en cuanto a la inversión pública en gastos de capital (infraestructura) para energía, hubo un “ajustazo”, desde el 0,38% del Producto Bruto Interno (PBI) -entre Nación y provincias- en 2016 al 0,21% del PBI en 2018.

La inversión pública en infraestructura energética bajó más que la de transporte, ya que las obras en este último sector “se ven más que una conexión subterránea”, afirmó Navajas.

La petrolera estatal YPF fue la más activa de las empresas energéticas. Por visión estratégica de su conducción, YPF se quiere mostrar como la líder en el desarrollo de Vaca Muerta, en donde empezó en 2013 con el acuerdo con Chevron.

La firma que preside Miguel Gutiérrez anunció inversiones por casi u$s 31.000 millones. La segunda viene muy atrás: Pampa Energía prometió disponer de u$s 4347 millones.

En los segmentos regulados como el transporte y la distribución de gas y electricidad, las inversiones estuvieron motorizadas por la Revisión Tarifaria Integral (RTI) que canjeó aumentos de tarifas por un programa obligatorio de desembolsos a cinco años, entre los primeros meses de 2017 y 2022. 

Después de la primera aproximación del entonces ministro de Energía, Juan José Aranguren, la Corte Suprema de Justicia rechazó en agosto de 2016 las subas de las tarifas sin audiencias públicas previas. Ese fue el pie para que entre septiembre y octubre se definieran las RTI. 

En total, son unos u$s 6000 millones los que vienen invirtiendo empresas como Edenor, Edesur, Transener, Transportadora de Gas del Norte, Transportadora de Gas del Sur, Metrogas, Naturgy (ex Gas BAN) y Camuzzi, entre otras firmas ligadas a estos servicios públicos regulados. 

El programa de obras está denominado en pesos constantes a diciembre de $ 2016, cuando un dólar equivalía a $ 16. Desde entonces, los respectivos entes reguladores ajustan semestralmente las tarifas de las eléctricas y gasíferas acorde a la inflación mayorista acumulada en el índice IPIM. 

Estas últimas empresas ya invirtieron $ 17.500 millones y les falta destinar otros $ 40.300 millones. En las eléctricas, en cambio, el Enre prefiere destacar que Edenor bajó un 31% la frecuencia media de los cortes y que Edesur disminuyó un 26% la duración de los mismos, como un indicador de mejora en la calidad del servicio.

FUENTE: Cronista.com

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