El cheque escolar en Suecia: la propuesta de los liberales para la educación que cumple 25 años

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El año 1992 marca un antes y un después en Suecia. El nuevo marco de la educación sueca echó a andar en 1994, dos años después del cambio de gobierno que facilitó la introducción del “cheque escolar”. Se cumplen, por tanto, las bodas de plata de una reforma que marcó un antes y un después en el Reino escandinavo.

Con el primer gobierno de centro-derecha en décadas, la agenda política, económica y social giró hacia planteamientos liberales, abandonando años de férreo intervencionismo en todo tipo de sectores y ámbitos. Una de las aristas en torno a las que se articuló el cambio fue la educación, donde el papel del Estado era tan preponderante que apenas había espacio para la iniciativa privada.

El nuevo gobierno, liderado por el Partido Moderado, introdujo el concepto de “escuelas libres” (friskolor), centros educativos de gestión privada que, no obstante, reciben financiación pública a cambio de ofrecer los mismos servicios que la red formativa 100% pública. La norma, pensada para la educación primaria, secundaria y de bachillerato, fue ampliada en 2006 para incorporar también a guarderías y centros de formación preescolar.

El proceso de aprobación de las friskolor es complejo, pero está sujeto a ciertos vetos y bloqueos. En teoría, las autoridades se limitan a comprobar que los impulsores de los nuevos centros cumplen todos los requisitos legales. Sin embargo, en la práctica, hay cierta capacidad de maniobra para impedir la apertura de las “escuelas libres”. Precisamente por este motivo, el desarrollo de estos colegios ha sido algo más pronunciado en municipios gobernados por el centro-derecha.

Bajo este sistema, el equipo gestor de la “escuela libre” se compromete a igualar los servicios educativos de la red estatal, a cambio de recibir el 85% del presupuesto asignado a los centros de gestión pública. De esta forma, las Administraciones se aseguran un ahorro en términos de gasto público, aunque a nadie escapa que no hablamos de un esquema de economía libre, sino de un paradigma en el que la fijación última del precio depende del Estado.

Buenos resultados

La gestión privada se ha abierto paso de forma progresiva. Los datos más recientes hablan de 800 “escuelas libres” en la educación primaria (126.000 estudiantes, más del 10% del mercado) y 450 centros en la etapa secundaria o de bachillerato (85.000 pupilos, alrededor del 30% del total). En cuanto a las guarderías, hay 2.500 centros de gestión privada que suman al 20% de los alumnos.

Anders Böhlmark y Mikael Lindahl han estudiado los resultados de la reforma y han encontrado evidencia de mejores resultados académicos: mejora de un 4-5% en la nota media, mayor número de alumnos que acuden a la universidad al terminar la educación de bachillerato… Es cierto que, en suma, el sistema educativo sueco ha empeorado sus resultados en el informe PISA, pero la evidencia demuestra que el deterioro se explica, en gran medida, por el peor desempeño de la red pública.

FUENTE: LibreMercado.com

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