La economía de Argentina ya cayó más que en 2001

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El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) que mide el INDEC, presentó una drástica caída del -11,5% con respecto a marzo de 2019, y un -9,8% con respecto a febrero. El dato es aún peor de lo que se esperaba por parte de algunas consultoras privadas, que arrojaban una estimación de -9 puntos pero a nivel interanual. 

Incluso la tendencia ciclo de largo plazo se vio afectada. La caída con respecto a marzo del año pasado se asemeja a las que había en abril y mayo del 2009, con caídas interanuales de entre -12% y -13%. Sin embargo, el ritmo en la caída mensual es alarmante, pues el dato cerró con una merma tres veces superior a la que había en diciembre del 2001 (alrededor del -3,2%).

Tras el estancamiento inflacionario desde 2011, y la contracción en el 2018, esta nueva depresión económica llevaría el PBI argentino a niveles del 2009 e incluso anteriores, marcando la impresionante caída de la economía Argentina. El país se encuentra con un nivel de producción verdaderamente preocupante. 

La situación resulta mucho más delicada si se considera que marzo solamente ostentó un poco más de una semana de aislamiento obligatorio. Por lo que este desplome tiene casi toda su justificación en el período previo a la cuarentena.

Si tan solo 10 días de aislamiento total implicaron una caída tan abrupta sobre la economía, se puede suponer lo que experimentó el mes de abril y también el mes corriente. El comportamiento de la actividad mostraba claros signos de agotamiento antes de la llegada del COVID-19, signos que se empezaron a manifestar en febrero de este año. 

El verdadero impacto económico de la depresión tendría su máximo auge entre abril y mayo, por lo que probablemente los números de los próximos meses indiquen que estamos ante la peor crisis de la historia argentina.

Los rubros más afectados fueron el sector industrial fabril, y la construcciónEste último caso es particularmente alarmante, pues la caída interanual del sector fue del -46,5%. El comercio también se vio severamente afectado, especialmente la actividad en hoteles y restaurantes. El único sector que sobrevivió a la caída fue el de los servicios públicos, electricidad, gas y agua

Después de casi dos años de recesión inflacionaria, Argentina entra en cifras propias de una depresiónIncreíblemente los precios siguen aumentando, cuando un desplome tal debería indicar una fuerte caída en el consumo y, por lo tanto, una relajación de la inflación. Aunque el derrumbe en la demanda atenuó fuertemente el efecto, no fue suficiente para frenar el ritmo alcista en los precios y seguimos viendo inflaciones mensuales arriba del 3%.

Cada vez es más difícil de sostener el nivel de aislamiento social con los recursos que dispone nuestro país. La crisis económica y la derivada crisis social resultante, podrían poner un jaque a la política de Alberto Fernández. 

Se lo niega desde el oficialismo, pero la inflación no está controlada. Vale recordar que el índice de precios al consumidor (IPC) para marzo, había cerrado en 3,3%. Y no sólo eso, sino que el rubro de alimentos y bebidas lideró el aumento. Es decir, los precios subieron incluso a pesar de los 9 puntos de contracción en un solo mes. 

El ritmo en la emisión monetaria y las expectativas a futuro, indican un escenario mucho más delicado para el futuro. Nada hace pensar que el país tendría simplemente que decidir ponerse en marcha nuevamente para salir adelante, la recuperación parece cada vez más lejana. Sobre todo, en un fuerte contexto de presión sobre el nivel de precios, artificialmente contenido por el aislamiento y la baja velocidad de circulación del dinero.

Resulta de vital importancia las decisiones con respecto a la decisión de la deuda, pues se estima que una normalización de la situación argentina podría dar un pilar de apoyo para recuperar el nivel de actividad. Como lo anunció recientemente el ministro Guzmán, Argentina no aceptará una oferta con las condiciones actuales, se aboga por continuar la negociación, pero el país entró en default técnico.

Alberto Fernández asegura que entre la economía y la salud prioriza la salud, pero habrá que ver qué hará cuando la economía sea el principal causante del deterioro de la salud, del bienestar y de la vida de todos los argentinos.

FUENTE: derechadiario.com.ar

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