La mano derecha de Kicillof, condenado por acoso y maltrato denigrante: le saldrá al Estado $200.000

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La Justicia ordenó indemnizar por “acoso laboral” a una mujer que fue echada de la Cancillería durante la gestión kirchnerista, al considerar probado, a partir de diversos testimonios, que existieron por parte de sus superiores “conductas reiteradas” que tendían a su “destrucción anímica y psíquica”.

Así lo resolvió la Sala III de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal, que estableció que el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto deberá indemnizar en concepto de daño moral a Sandra Votta con la suma de 200 mil pesos, a valores de diciembre del 2013, que deben ser actualizados según la tasa pasiva promedio que publica el Banco Central. 

Se trata de una persona que trabajó en la Cancillería, bajo la modalidad de sucesivos contratos, entre 1997 y el 2001, y, luego, desde 2005 hasta 2013, siempre bajo la órbita de la Secretaría de Relaciones Económicas Internacionales. 

Allí, Sandra Votta fue víctima de “acoso laboral” por parte de Cecilia Nahón, secretaria de Relaciones Internacionales desde diciembre del 2011 a diciembre del 2012, y su sucesor en el cargo, Carlos Bianco, según consta en una resolución dictada el martes último, a la que tuvo acceso Télam. 

De esta forma, a la indemnización que ya había recibido por la rescisión intempestiva y sin causa de su vínculo laboral con el Ministerio de Relaciones Exteriores, se sumará ahora una indemnización por el “daño moral” causado por las conductas que sufrió de “acoso laboral”. 

En un fallo que revocó una resolución de primera instancia que había desestimado el reclamo de Votta de una indemnización por “mobbing” (acoso laboral), la Sala III de la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal entendió que la mujer efectivamente había sido víctima de “maltratos reiterados y sistemáticos”, con “intencionalidad degradante”. 

Con el voto de los camaristas Sergio Fernández, Carlos Grecco y Jorge Argento, la resolución consideró que “el contexto fáctico en el cual se había producido la finalización de la contratación de la actora guardaba similitud con el de un supuesto de ‘mobbing’ o acoso laboral vertical (comúnmente designado ‘bossing’), en tanto se encontraban probadas de manera directa conductas reiteradas que tendían a la destrucción anímica y psíquica de la acosada”. 

El tribunal tuvo en cuenta testimonios que confirmaron que, desde la llegada de Nahón a la Secretaría de Relaciones Internacionales de la Cancillería, bajo la gestión del fallecido canciller Héctor Timerman, “el ambiente de trabajo se transformó en hostil, con persecuciones inaceptables, y desplazamientos innecesarios”, y con “persecución y maltratos permanentes”. 

Entre los testimonios está el de Martín García Moritán, actual embajador argentino ante las Naciones Unidas, quien consignó que, “durante 2013 y 2014 comenzaron una serie de persecuciones políticas a funcionarios diplomáticos y personal administrativo, principalmente contratados”. 

El también embajador Mario Raúl Verón Guerra dijo que la relación de Nahón con Votta era “absolutamente distante y en algunos casos despectiva”, y que el trato de Carlos Bianco era “distante y seco, casi devaluatorio”. 

De acuerdo con el informe pericial psicológico tenido en cuenta por el Tribunal, los hechos investigados “han tenido para la subjetividad de la Sra. Votta, la suficiente intensidad como para evidenciar un estado de perturbación emocional por acarrear modificaciones en diversas áreas de despliegue vital, como corporal, emocional, laboral y social”. 

Actualmente, según pudo saber Télam, Sandra Votta vive en Finlandia, donde su marido, Facundo Vila, se desempeña como embajador argentino ante ese país.

FUENTE: lavoz.com.ar

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