“Un abogado oportunista a la sombra de la viuda”: así presentaron en España a Alberto

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El día que Alberto Fernández dijo: «Cristina y yo somos lo mismo», la campaña electoral tomó un vuelo diferente. Sus viejos amigos y compañeros de políticas que ahora tritura y califica con desprecio de «neoliberales», se llevaron una decepción. Domingo Cavallo, el exministro de Economía que le sumó a las filas del partido, expresó su desencanto. Hasta ese día, para muchos argentinos, Alberto y Cristina no eran lo mismo y por eso, por el desencanto del Gobierno de Mauricio Macri y de la clase política lo tenían como posibilidad.

El desafío del candidato (y próximo presidente) que resopla y a veces parece que le falta el aire, era poder ser quién es pero el problema es que, a estas alturas, ya nadie tiene claro quién es o qué va a hacer. Abogado de profesión de 60 años, profesor de la Universidad de Buenos Aires y político ambicioso, históricamente Alberto era un «don Nadie», un desconocido para la mayoría de los argentinos, aunque estaba considerado un buen coordinador de campañas y un eficaz técnico (fue superintendente de Seguros de la Nación con Carlos Menem).

Pero la vida, le sorprendió con un regalo cuando buscaba unas siglas donde refugiarse (pasó antes por el Partido Nacionalista Constitucional, Frente para la Victoria, Frente Renovador, Frente Justicia Cumplir, Unidad Ciudadana). Su exjefa, la mujer a la que le «sacó el cuero» (la piel a tiras) de tanto criticarla, le señaló con ese dedo inconfundible como su elegido, le perdonó todo y le puso en cabeza de la fórmula mágica del Frente de Todos. Ahora, son uña y carne y los pronósticos les dan ganadores. La duda es si les bastará con una primera vuelta.

FUENTE: .abc.es

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